Convocatoria # 22 Revista Demencia: Comida.

Queridos dementes tienen hasta el 21 de Julio de 2017 para participar en este nuevo reto ¿Que estás esperando para enviar tu obra maestra? La comida, el mejor de los placeres.

Además está edición vendrá con contenido extra especial para los lectores más fieles.

Más info aqui: http://bit.ly/2px3t9S

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Convocatoria # 22 Revista Demencia: Comida.

Revista Demencia #21 : “All art is erotic”

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Queridos y apreciados dementes, este número tan especial que traemos para ustedes con el tema “Art is erotic” solo podrán obtenerlo por medio de la descarga del archivo que encontraran adjunto aquí, ya que debido a las leyes de las plataformas de publicación no podemos publicar ningún contenido que haga referencia a escenas sexuales o desnudos (por más que sean ilustrados o sugeridos en fotografías). Hemos sido vetados de sacar este hermoso número que con esfuerzo y dedicación nuestros colabores han escrito.

Les invitamos a que disfruten de la lectura y de las ilustraciones y nos cuenten que tal. ¡Nos leemos pronto! Esperen en los siguientes días una nueva convocatoria de #RevistaDemencia

Dando click aquí podrán acceder al archivo 😀 Revista21allartiserotic

O pueden probar ha ingresar en los siguientes enlaces:

http://www.calameo.com/read/0052255468886a56c67c7

Revista #21

 

Revista Demencia #21 : “All art is erotic”

Sueños de libertad (Fragmento adaptado) – Purificación Estarli #RevistaDemencia

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Foto por Chester HoHong Kong

Siempre nos pensábamos lo peor, que vendrían a por nosotros, que asaltarían el poblado y nos alcanzaría una bala, que violarían a nuestras mujeres… El temor a que pasara algo malo volaba por la comunidad como un pájaro de mal agüero.

Sí, recuerdo muy bien esas noches de temor por lo que pudiera suceder, esas noches en vela, sobre todo, aquella en la que la lluvia no daba tregua. Mi madre se había quedado dormida recostada sobre el encalado muro de la casa de acogida, con mi hermano y los tres hijos de Philippe rendidos sobre su regazo al sueño y al amor de las historias que les contaba. Philippe estaba recostado de espaldas a mí, ambos tendidos sobre el suelo, uno al lado del otro. Mis ojos no podían cerrarse y supongo que los de Philippe tampoco porque esa noche me reveló un sueño.

— ¿Estás despierto, Said? —dijo levantando y girando un poco la cabeza en mi dirección.

—Sí.

Philippe terminó de darse la vuelta sobre la andrajosa jarapa en la que estábamos echados y se quedó mirándome con ganas de contarme algo importante.

—Lo he pensado tantas veces y… creo que ha llegado el momento de hacerlo.

No sabía a qué se refería. Enarqué las cejas esperando a que me contase algo más.

—He decidido marcharme, Said —susurró.

—¿Marcharte? ¿A dónde? —Me incorporé apoyando el brazo en el suelo para escuchar mejor a Philippe.

—Lejos… a España, a Francia…, atravesando el mar.

—¡Estás loco! ¡Eso es imposible, Philippe! Cómo te piensas ir, ¿eh?

—He estado hablando con un liberiano que tiene un buen plan. Son muchos días de camino pero dice que… otros lo han hecho antes y lo han conseguido.

—No tienes nada, ni siquiera documentación, ¿estás hablando de irte sin papeles?,  ¿de manera clandestina? Eso es muy peligroso… —negué con la cabeza—, ¿y si te pillan?

—Si me cogen, entonces, lo volveré a intentar, una y otra vez. Si me quedo me estaría conformando, les estaría dando la razón a toda la panda de dirigentes que tenemos y que no hacen otra cosa que enriquecerse a costa de los pobres. No, Said, yo quiero darles a mis hijos una vida mejor, una vida al menos digna, lejos de guerras y de injusticias, lejos de maldades y horrores. Son pequeños, muy pequeños para que les esté ocurriendo todo esto. Ellos se merecen ser felices. Los niños europeos comen todos los días, tienen juguetes con los que divertirse, van a la escuela… ¿por qué mis hijos no pueden hacer todo eso?

Bajé la cabeza. Tenía toda la razón. Desvié un poco la mirada y volví a observar a los pequeños que dormían tranquilos junto a mi madre.

Continué escuchando a Philippe.

—Esto es una guerra, Said, ¿es que no te has dado cuenta? Nuestros gobernantes, ¡todos!, solo piensan en el poder, en estar sentados cuanto más tiempo mejor en el trono que les permite robarnos y hundirnos más y más en la tierra que nos da de comer.

Philippe estaba muy alterado. Hablaba y hablaba de política, de derechos no concedidos, de tasas, de impuestos… de la guerra que, decía, se estaba gestando a pasos agigantados por culpa de Gbagbo y su ansia de permanecer en el poder.

—Podemos conseguir una vida mejor —continuó entusiasmado—. Samuel, el liberiano, me ha dicho que hay una ruta para cruzar las fronteras sin necesidad de pasar por ellas. Hay hombres que conocen a la perfección el camino. Uno de esos hombres nos llevaría hasta Conakri, allí, me ha dicho, que tiene también contactos que nos llevarían hasta Senegal. Iríamos en un vehículo seguro.  Dice que cuantos más hombres seamos más barato nos saldrá el viaje.

Philippe no dejaba de espolearme con los dignos motivos y las buenas condiciones del viaje que le habían propuesto. Estaba pintando una insensatez de color de rosa. Era todo tan fácil, todo tan sencillo y sin obstáculos que hasta a mí, que siempre había creído ser la persona más coherente y madura de la faz de la tierra, me estaba picando la idea y empezaba a ver un hilo de juicio en toda aquella locura.

—¿Quién es ese Samuel?

—Es un liberiano, pero… ¿qué más da quien sea? Tiene la solución a nuestros problemas, lo sé.

—¿Y cuánto dinero pide?

—24.000 dólares liberianos, unos 150.000 francos  —dijo en voz baja, pero, inmediatamente y antes de que yo contestara, continuó—: pero esa cantidad se reduciría en función de los que vayamos, si vamos dos se dividirá a la mitad, si somos tres, sería una tercera parte… Said, yo había contado contigo.

—¿Y de dónde te crees que voy a sacar yo ese dinero? ¿Acaso te crees que soy rico? Nosotros no tenemos nada. Lo poco que teníamos se quedó en la aldea. Huimos dejándolo todo, igual que tú, igual que todos los que estamos aquí. ¿Es que tú tienes ese dinero?

—No, no lo tengo, pero conozco la manera de conseguirlo.

—¿Cómo?

Philippe se acercó más a mí y me susurró al oído:

—Trabajando para él, para Samuel. Solo hay que pasar la frontera, dice que es fácil, allí están esperando sus hombres a los que se les entrega la carga y…

—¿La carga? ¿De qué estás hablando, Philippe?

—Me ha asegurado que si lo hago bien y no me pongo nervioso no me tiene por qué ocurrir nada. La carga iría en una furgoneta escondida entre materiales para la construcción. Como sabes, se está construyendo un campamento para los refugiados cerca de aquí y es normal que crucen para arriba y para abajo vehículos cargados con materiales como bloques de hormigón, arena, cemento… Hay muchos liberianos voluntarios que participan en esas labores…. No hay nada de raro en ello.  Yo solo tendría que conducir y… me daría mucho dinero, Said.

Yo no sabía qué decir, me había dejado sin palabras, por un lado porque me estaba hablando de llegar a España, a esa “Tierra Prometida” con la que había soñado tantas veces en mi vida y, por otro, por la manera tan natural y sencilla con la que me estaba pretendiendo hacer ver que había que ganarse el dinero para el viaje. No se lo pregunté en ningún momento, pero sabía que la carga a la que se refería eran armas, de esas que llevaba el musulmán que me llevó a mi aldea, de esas que matan a inocentes como a mi hermano. No, en ese momento no lo vi correcto, esa forma de proceder para ganarse el dinero sería una manera de apoyar la guerra, de fomentar más matanzas, pero por otro lado la tentación era fuerte.

«Piensa darme mucho dinero, Said», me dijo Philippe. ¡Dinero, maldito dinero!

Mi intención era marcharme a España, estudiar, conseguir un trabajo y ganar dinero con el que mantener a mi familia. Tenía tantos sueños… pero ninguno era salir huyendo de mi país para llegar huyendo a otro. No, así no quería hacerlo. Mis planes habían sido otros muy diferentes, yo quería conseguir un visado con el que llegar a España y vivir dignamente para después volver a mi país porque siempre he creído en él, en sus posibilidades, en sus gentes y en su cultura.

Vi mis planes truncados cuando salimos huyendo hacia Liberia, se esfumó el visado, se esfumó la “Tierra Prometida” y se esfumaron los sueños que tenía en ella. Por eso, muy en el fondo, aquel delirio que me estaba contando Philippe había encontrado un pequeño lugar en mi mente donde esconderse, y pensaba en ello, en que a lo mejor era posible, en que si no podía ser de una manera, se podría conseguir de otra.

Miré a toda esa gente que dormía a mí alrededor, a esos niños inocentes que habían sido testigos de escenas demasiado crueles para su corta edad, a mi madre… y tragué saliva para deshacer el nudo de la impotencia. En realidad yo estaba dispuesto a hacerlo, era capaz de hacerlo, incluso hice mis cálculos mentales. «Demasiado dinero. Hay que buscar a más hombres», llegué incluso a pensar.

No le contesté nada más. Me di la vuelta para pensar. Tenía la cabeza hecha un lío. La tentación era tan poderosa como el peligro que conllevaba el viaje que me estaba proponiendo Philippe. Por momentos veía la salida, una puerta abierta hacia ese futuro que tanto había soñado, pero eran tan cortos esos momentos que de nuevo aparecían la negación y la cobardía, transformándome en un hombre tan pequeño como un niño y sin capacidad de decidirme por un camino u otro.

—Lo haré contigo o sin ti —terminó diciendo Philippe antes de volverse a recostar sobre la jarapa.

 

Había escampado. Respiré profundamente el aire húmedo de la mañana. El olor a tierra empapada por la lluvia me sentó bien, me dio esperanzas y me llevó de la mano hacia los sueños de libertad.

PURIFICACIÓN ESTARLI

Más allá del horizonte. Librando Mundos

(Fragmento adaptado)

 

Sueños de libertad (Fragmento adaptado) – Purificación Estarli #RevistaDemencia

Una maravillosa relación – Ana Larraz Gale #RevistaDemencia

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Toa HeftibaLondon, United Kingdom

Nos conocimos en Navidad; una amiga común nos presentó. Yo, al principio, cuando ella me propuso la cita me negué, no me sentía capaz de empezar una nueva relación; consideraba que aún no estaba suficientemente preparada, pero me convenció y accedí a conocerte.

Cuando lo hice, me quedé deslumbrada. Me pareciste moderna, simpática, alegre y divertida. Nunca me había encontrado con nadie igual a ti, así que esas navidades, acudí a tu encuentro y disfruté enormemente. Me divertí mucho contigo, me presentaste a tus amigos y a también los fui conociendo a ellos.

Después de aquella primera cita, estuvimos un tiempo sin comunicarnos, yo tenía mucho trabajo y poco tiempo para dártelo, pero aún así, seguía sabiendo de ti, no quería perderte la pista.

Con la llegada de la primavera nos volvimos a reencontrar. Yo estaba entonces con dos amigas y disfrutamos enormemente de ese encuentro. Ellas, también se quedaron encantadas contigo. Igual que a mí, a pesar de que no paramos de hablar de todas las traiciones que encontramos en nuestro caminar, las dejaste deslumbradas. Entonces decidí no dejarte escapar y cuando me propusiste una nueva cita, no dude en acudir.

Allí estaba, contigo y tus amigos en el mes de abril, disfrutando de tu compañía y de la de ellos, a pesar de la maldad que se había esparcido por el mundo y que era nuestro principal tema de conversación. Establecí lazos con ellos, lazos que perduran hasta hoy y a los que, pase lo que pase con nuestra relación, no pienso renunciar.

Cuando llegó mayo, compartimos la dulce melancolía que ese mes nos trajo y disfrutamos con nuestras amistades de tan bellos momentos.

El verano y las vacaciones nos volvieron a separar, pero a la vuelta, el encuentro fue fantástico. Yo te hablé de mis cartas y tú de las tuyas y, me preguntaste tantas y tantas cosas, que aunque me moría por contestar, casi no tenia tiempo de responderte. Lo querías saber todo sobre mí y yo, disfruté haciéndote partícipe de ello. Nunca podré agradecerte bastante, lo especial que me hiciste sentir aquel día…

Cada vez me abría más a ti y en nuestra siguiente cita, cuando estábamos mirando las estrellas y preguntándonos que había detrás de ella, te hablé de mi pequeño amigo, aquel a quien perdí cuando éramos niños y en tu hombro me desahogué y saqué toda mi pena.

Creo que en ese momento sentí que eras la mejor oyente y en nuestro siguiente encuentro, cuando me mostraste tu corazón solidario, tan bueno y tan preocupado por los demás, no dudé en contarte la angustia que sentía al ver lo que ocurría con los adolescentes de mi entorno y tú me animaste a hacer algo por dar a conocer lo que les estaba pasando: como la anorexia proliferaba cada vez más entre los niños. Nos unimos a nuestros amigos, a los tuyos que ya eran míos y a los míos que eran tuyos y lo propagamos a los cuatro vientos.

Hoy es tu cumpleaños y quiero celebrarlo contigo y con todos ellos y hacer participe a todo el mundo de nuestra maravillosa relación.

Muchas felicidades Revista Demencia, por este año que hemos pasado juntas y por la oportunidad que nos has dado a muchos que, como yo, nunca se hubieran atrevido a sacar sus letras a la luz de no haber sido por ti.

 

 

 

Una maravillosa relación – Ana Larraz Gale #RevistaDemencia

¡Este 31 de octubre cumplimos un año en #RevistaDemencia!

Revista Demencia se prepara para celebrar su aniversario en grande, y en esta nueva convocatoria queremos invitarles a que dejen correr su pluma con libertad. Den lo mejor de sí, el tema esta vez es libre pero le daremos relevancia a la experimentación y la locura.

Bases:

– Fotografías o ilustraciones

Máximo 10 fotografías de 150 dpi como mínimo, acompañadas con sus respectivas descripciones. En lo posible incluir textos cortos.

– Textos

Documentos en letra Arial 12, interlineado 1,15 de máximo 3 páginas. El archivo debe venir debidamente etiquetado.

En ambos casos se deberá enviar la descripción del autor junto a una fotografía que le acompañe (Esto para aquellos colaboradores que no hayan participado anteriormente en la revista).

¡Los esperamos! Gracias a todos los que han participado en estas hermosas ediciones 😀

#AniversarioDemencia #RevistaDemencia #Edicion16

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¡Este 31 de octubre cumplimos un año en #RevistaDemencia!

Cartas para acallar recuerdos demenciales – Julian Esteban Alvarez

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Foto por Veronika Homchis

Mientras yacía en el sillón decía:

-Entre tintas y letras la calma abandona cualquier posibilidad de “ser” en el. Las letras no son tantas, las palabras no alcanzan, las frases y sus conectores no son suficientes para él, o para mí bueno es lo mismo. Veo que en ese momento tenía en mi mente “las tintas son del tintero, las palabras son para la platica, pero ¿como hago yo para transmitirle mi mensaje de la forma en que yo quiero? ¿Como transmitir sentimientos? ¿como transmitir aquello que yo siento?”. – pensó eso con un aire de desolación mientras se veía en el recuerdo como pegaba la nota en su pupitre con un sticker que había retirado de la carta de ella, de los que salen en los bombones con muñecos de moda en la televisión, donde ella, en la mañana siguiente la leería con minucia y le dejaría la suya ahí mismo, donde él, al ingresar al colegio su primera tarea sería retirar la nota y leerla permitiendo que su corazón se acelerase.

-Era un amor de esos prohibidos, de esos que no pueden ser,- continuaba diciendo en el sillón – ella con un imbécil, yo en una situación similar. Era de esos amores que no son amor porque no se puede, de esos que inician como preparando el terreno de algo que puede llegar más allá.

Y así fue, lo que él veía en su propio recuerdo era la imagen de esa felina en cuerpo de humana a la que el mundo comenzaba a quedarle pequeño, algo que quizá él pensaba de sí pero con menos vanidad.

Después de pensar esto abandonó el sillón, la computadora y la esperanza. El tiempo pasa, con él pasan los momentos, las escenas y los escenarios. La vorágine formada por las abstracciones mentales, las proyecciones del inconsciente o porque no, recuerdos inmortales, hacen que no solo gire su mente sino también su perspectiva de vida.

Después de tantos años, de no coincidir, quizá de coincidir en el momento inoportuno, ella regresa tan cerca de él que ni siquiera lo advirtieron. Cuando el se percato de la cercanía de ella, no dudo en abraz…. En realidad no fue así, como un imbécil, solo se limito a observarla lo lejos con ligera timidez, saludar y conservar la distancia. Ahora, aunque fingiera ignorancia ambos notaron el innegable cambio que da la vida en unos tantos años, su espíritu felino ha jugueteando siempre en la mente de él sin que ella se percate, en cambio el espíritu guerrero, burdo y torpe de él poco a poco fue desvaneciendo de su memoria.

-Algo ha cambiado en mí, ahora los mensajes no solo los transmiten las letras, ahora las palabras no necesitan esmerarse en convertirse en sentimientos, ahora es momento de transmitir mi afecto de la forma más pura. Se dijo el. En el momento que pensó en la palabra “Tomar” llegó a su cabeza la imagen de una cerveza rubia, como el cabello de ella…e ingresó nuevamente al trance. -¿quieres una cerveza? Le preguntó ella, como leyéndole la mente.

– Rubia por favor, respondió él.

En el momento en el que ella Abrió el refri y sacó la cerveza, una hermosa felina exhibió su presencia, una hermosa gata que deambulaba con mucha presencia una felina que juega un papel muy importante, pues en este momento es quien le transmitió el mensaje. Quizá la primera felina de su vida, pues tiene el nombre de la primera mujer.

Despertó nuevamente y se dijo con voz victoriosa ¡Eso es!, se levantó de un salto y comenzó a caminar por toda la casa, caminar buscando ideas, caminar buscándose a sí mismo encontrando el mecanismo perfecto para transmitir sus sentimientos. se acercó al refri, se sirvió un vaso con agua en su nevera, en la parte superior un panal de huevos, de los que vienen partidos a la mitad, un olor a harina y miel junto con el viento de la tarde, el ambiente propicio para la tranquilidad de cualquier glotón. “Chocolates” pensó, le llevaré chocolates, y supo que no tendría otra oportunidad de darselos, nuevamente su positivismo se encontró al nivel de sus tobillos, ella no querría regresar donde él, él no tendría otra oportunidad para dejar sus cartas, no tendría la mínima oportunidad, no las cartas como convencionalmente se piensan, ¡eso es! Se dijo nuevamente sin temor a fallar, CARTAS CON DEMENCIA, las cosas no serán jamás como parecen, no es lo mismo enviar un mensaje convencional a uno de esos mensajes que te hacen sentir con demencia, mensajes pequeños regados en diferentes puntos específicos que te hacen pensar si te faltó un eslabón para completar el mensaje.

Y en este punto me cuestioné si he leído completamente los mensajes? En este momento recuerdo haber recorrido la melancolía, la traición o el mal? No estoy seguro, de saber cómo funciona la maqueta del fin, cayó su mente, se calmó y comenzó a ingeniarse un plan.

Montó sus botas y se dispuso a trabajar, compró unos chocolates, los mas bonitos que encontró en sus cercanías y se dirigió a la casa de ella. En la parte interior de la tapa de los chocolates pego un papel con un mensaje poco convencional, tenía como objetivo ser la primera carta con demencia entregada, tenía como objetivo simbolizar a esas primeras cartas, que entre la clandestinidad se suelen dejar en los pupitres escolares, las cosas han cambiado, ahora tenían como objetivo dejarse entre la clandestinidad de su edificio, los dejo en su puerta y escapó lo más rápido que pudo.

Ahora, abro lo ojos y me encuentro con estas frías teclas, que me llevaron muy profundo, profundo en mi interior, ya recordé al pasado como lo dijo la luna y el fin del mundo como se conoce quizá está más cerca de lo que imaginamos. Ahora abro los ojos y comienzo a ser consciente que esta carta está más retrasada que cualquiera pero tiene un mensaje oculto que solo los ojos del que quiere ver podrá analizar, recordando que tus ojos solo ven lo que tu mente conoce. Ahora abro los ojos permitiendo mirarte a los tuyos a través de estas líneas. Ahora abro los ojos permitiendo entrar más profundo en tu ser. Ahora se a que se refería la luna, Ahora te entrego esta, la segunda carta con demencia.

-Cuentame mas de ese amor. Inmediatamente, sin dar tiempo de espera se respondió a sí mismo, ya es hora de despertar, viene mi enfermera. Ahora yo despierto ¿y tu, no lo recuerdas? ¡Despierta!

Y su vida siguió como la de un mortal cualquiera, en medio de esas cuatro paredes escribiendo en un manicomio donde conserva la esperanza de que algún día lo rescatarán, “yo sé que esto es real” piensa a cada instante, “yo sé que la enfermera que todas las noches me trae mi medicina está conmigo en este plan, yo sé que entre los dos nos encargaremos de desatar el principio del fin del mundo”.

No siendo más me permito despedirme, al menos en esta carta, en la espera de una respuesta, en la espera y en el desespero. Ya es hora de que él despierte como un mortal y tu ahora despiertes con Demencia.

 

Firmado por: Alzith, Manicomio Rockfield, año 1886.

Cartas para acallar recuerdos demenciales – Julian Esteban Alvarez

¿Te atreves a leerlos? No te pierdas de nuestra edición número 13, excelentes escritores y muchas sorpresas por descubrir. #Felizsabado

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30 de julio de 2016,

Queridos ‪#‎Dementes‬.

Nos hemos tomado el atrevimiento de traerles una veintena de fabulosas cartas nunca leídas por sus destinatarios, como verán es imposible perderse semejante primicia. Desde amor hasta muerte hay en estás páginas. Además queremos que se enteren de nuestra encantadora conversación con Ana Larraz Gale sobre su libro La Fotografía. Historia de un soldado 1936-1937. Novela.

Les recomendamos que sigan pendientes de nuestros posts porque en nuestro blog publicaremos otras cuantas cartas más que llegaron al buzón de nuestro correo. Adicionalmente ya que estamos próximos a los 1000 likes en nuestra página haremos un par de encuentros literarios virtuales especiales. Les estaremos informando como avanzan las cosas.

Desde el fondo de nuestras desquiciadas mentes les queremos,

Con amor y tinta pixelada,

‪#‎RevistaDemencia‬

P.d: Queremos desearle un feliz cumpleaños a Ana Larraz Gale y regalarle este número especialmente a ella 😀

https://issuu.com/revistademencia/docs/revista13

 

¿Te atreves a leerlos? No te pierdas de nuestra edición número 13, excelentes escritores y muchas sorpresas por descubrir. #Felizsabado