Los habitantes de invierno por Mabel Bello de Cayrús

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Con los primeros fríos comienza el movimiento de altas y bajas en los ranchos de la costa, el invierno allí, contra el océano, es duro, se vuelve hostil.

Cuando llega la noche, el viento corta la cara y las ventanas aúllan lúgubres y el mar ruge, con un triste gemido que semeja un llanto desesperado.

Se ha ido el último turista, ahora la soledad es la reina del lugar, la ausencia de luz eléctrica, la oscuridad tan preciada por el visitante, se vuelve angustia y tristeza para los habitantes del lugar. En las noches sólo un débil haz de luz del faro riega los senderos y luego todo es sombras, soledad, oscuridad.

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Los habitantes de invierno por Mabel Bello de Cayrús

¿Ya estás participando? Te esperamos con ansias.

Puedes encontrar las bases y condiciones de nuestras convocatorias aquí en el blog o en los siguientes enlaces:

https://goo.gl/ZYbcRN

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Si necesitas más información puedes contactarnos a nuestras redes sociales 🙂 Te esperamos.

 

Convocatoria30

¿Ya estás participando? Te esperamos con ansias.

Cábala por Andrea Ciria

ghost with flying crows in the desert

Trédell despertó y fue a la cocina. Preparó café. Cuando se disponía a leer plácidamente las noticias, sentado en el sofá, tocaron el timbre de su apartamento. Molesto por la interrupción, fue a observar a través de la mirilla: un vecino con un recipiente vacío en las manos, aguardaba. Trédell puso los ojos en blanco y suspiró. “Vendrá por un poco de azúcar”, pensó. Abrió la puerta; el hombre asomó la cabeza y buscó con la mirada. Tras hacer una mueca y encogerse de hombros, dio vuelta sobre su eje y se marchó sin decir palabra. “Menudo loco”, caviló Trédell. Cerró la puerta y regresó a la sala. Cogió su teléfono móvil y mandó un mensaje de texto a Fimas, su novia. Debía ofrecerle una disculpa por la discusión de la noche anterior, aunque no estaba del todo convencido. Se cansó de esperar la respuesta de Fimas; la telefoneó y se activó el buzón para dejar mensajes de voz. “Será mejor afrontarlo en persona”, pensó resignado y salió del departamento.

La dueña del edificio, a quien Trédell debía más de tres meses de renta, platicaba con alguien en las escaleras. Consideró varias maneras de eludirla, pero la mujer lo ignoró cuando él pasó a su lado.

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Cábala por Andrea Ciria

#Domingo: En mi país por Isaac Oré

“En mi país la poesía te habla
como un labio inquietante al oído
te aleja de tu cuna culeca
filma tu paisaje de Herodes
y la brisa remece tus sueños
–la brisa helada de un ventilador.
Porque una lengua hablará por tu lengua.
Y otra mano guiará a tu mano
si te quedas en mi país. ”

Enrique Verástegui
En Lima las paredes gritan, sacuden tu cuerpo en un silbido madrugador. Pero mi fría ciudad no es mi país, ni mi patria, mi fría ciudad es la muchacha más creída del salón. Cusco es mi Perú. Piura es mi Perú. Chiclayo, Trujillo, Máncora es mi Perú. Perú es Pacasmayo y viceversa. Perú es Iquitos y Tarapoto. Perú es el sol, la luna, los ríos, Machupicchu, Aguas Calientes, anacondas resplandecientes en Ayahuasca. Perú es la vida  en un tic tac del flash fotográfico. Perú es la sonrisa de gentes con ojos de atención. Perú es la sequía, el niño, 7.5 y 8.2. Perú son los congresistas, el presidente y toda esa tira de rateros eternos. Perú es mi patria sin patria, mi verdad, mi asesino, mi perro chusco, mi bello andar, mis playas y mis resacas, mis bares, y mis amores. Perú son sus poetas, sus pintores y Luchito Hernández. Perú es Vallejo en Montparnasse. Perú es el zambo Verástegui. Perú es Coricancha en dorado brillo. Perú son cuatro presidentes presos, justamente. Perú es mi familia y yo…

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#Domingo: En mi país por Isaac Oré

#Domingo: Nuestro Pan de Cada Día por Antonio Fernández

Han pasado ya dos años desde que salió nuestra revista número 15 con el tema del hambre y la situación en Venezuela solo ha empeorado. Por eso hoy queremos recordar este desgarrador texto que nos envió nuestro colaborador Antonio Fernández.

 

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Nuestro Pan de Cada Día

Cuando leí el tema de este mes de la Revista Demencia, me alegré mucho ya que unos días atrás estando en una cola para comprar pan escribí algo que encaja de forma increíble con el tema;  te puedo decir con certeza que ningún Venezolano come por gusto en este momento; todos los días nos tenemos que levantar con la angustia de “¿Qué comeremos hoy?”, tenemos que hacer una cola diaria para poder comer algo al día, ya sea de almuerzo o de cena, los desayunos se han ido al olvido (suena muy trágico y exagerado, pero así es).

Mi madre siempre nos decía que en una casa jamás puede faltar pan ni sal, ¿Por qué?, porque es el condimento y el alimento más barato y que cuando faltan en una mesa la cosa está mal (muy mal); ahora que soy grande y entiendo el precio de la vida, y aquí en Venezuela es el ALTO COSTO DE LA VIDA, puedo ver con mejor lucidez sus palabras; hace unos años el pan era el alimento más barato, ahora aun es barato cierto, pero hasta 100 veces más caro que todos los años anteriores.

“Danos hoy nuestro pan de cada día”, se ha convertido en la oración máxima usada, creo, hasta por los ateos; sin pan no hay barriga llena ni corazón contento; aunque me gusta más la versión que me ideé (en esa misma cola para comprar pan escuche a un señor diciendo lo mismo, ironía o simple juego de palabras), “Danos hoy nuestro pan de cada día, tarde y noche, amén”.

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#Domingo: Nuestro Pan de Cada Día por Antonio Fernández