Muere el poeta chileno, Nicanor Parra

Foto cortesía de Memoria Chilena

A los 103 años ha muerto este martes el poeta de la antipoesía, quien revolucionó las letras hispanoamericanas y el Gobierno ha decretado dos días de duelo nacional para despedirlo. En Las Cruces, los vecinos y turistas se acercan a la casa que lo cobijó en las últimas décadas para dejarle flores y despedirlo.

Nicanor Parra es para muchos críticos y autores connotados, tales como Harold BloomNiall Binns o Roberto Bolaño, el mejor o uno de los mejores poetas de Occidente.3910.  

Su obra ha sido traducida a numerosos idiomas, como el inglésfrancéssuecorusochecofinlandés y portugués.11​ Entre sus traductores anglohablantes figuran reconocidos escritores estadounidenses, tales como Allen GinsbergLawrence FerlinghettiWilliam Carlos WilliamsThomas MertonDenise Levertov y W.S. Merwin, entre otros.12

Para recordarlo les dejamos a continuación un par de poemas:

DE POEMAS Y ANTIPOEMAS (1954)

CATALINA PARRA

Caminando sola
Por ciudad extraña
Qué será de nuestra
Catalina Parra.

Cuánto tiempo ¡un año!
Que no sé palabra
De esta memorable
Catalina Parra.

Bajo impenitente
Lluvia derramada
Dónde irá la pobre
Catalina Parra.

¡Ah, si yo supiera!
Pero no sé nada
Cuál es tu destino
Catalina Pálida.

Sólo sé que mientras
Digo estas palabras
En volver a verte
Cifro la esperanza.

Aunque sólo seas
Vista a la distancia
Niña inolvidable,
Catalina Parra.

DE VERSOS DE SALÓN (1962)

LA MONTAÑA RUSA

Durante medio siglo
La poesía fue
El paraíso del tonto solemne.
Hasta que vine yo
Y me instalé con mi montaña rusa.

Suban, si les parece.
Claro que yo no respondo si bajan
Echando sangre por boca y narices.

DE CANCIONES RUSAS (1967)

LA FORTUNA

La fortuna no ama a quien la ama:
Esta pequeña hoja de laurel
Ha llegado con años de retraso.
Cuando yo la quería
Para hacerme querer
Por una dama de labios morados
Me fue negada una y otra vez
Y me la dan ahora que estoy viejo.
Ahora que no me sirve de nada.

Ahora que no me sirve de nada.
Me la arrojan al rostro
Casi
como
una
palada
de
tierra…

 

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Muere el poeta chileno, Nicanor Parra

Recordando a la poeta Anne Sexton, poesía confesional.

https://en.wikipedia.org/w/index.php?curid=27687312

«Yo sé, madre, yo sé». 

Querida Linda,

Estoy a la mitad de un vuelo a St. Louis para dar una conferencia. Estaba leyendo una historia en el New Yorker que me hizo pensar en mi madre y, sin darme cuenta, sola, en el asiento, susurré: «Yo sé, madre, yo sé» –encontré  una pluma, y pensé en ti– que algún día volarás sola a alguna parte, que quizás yo ya haya muerto, y desearás hablar conmigo.

Yo quiero hablar. (Linda, quizás no estés volando, quizás estés en la mesa de tu cocina tomando té, alguna tarde cuando tengas 40. En cualquier momento) y quiero decirte:

Primero, que te amo.

Dos, que nunca me decepcionaste.

Tres, yo sé. Yo estuve ahí alguna vez. Yo también tuve 40 con una madre muerta que todavía me hace falta.

Éste es mi mensaje para la para la Linda de cuarenta. No importa lo que pase, siempre serás mi pajarito, mi Linda Gray. La vida no es fácil. Es terriblemente solitaria. Yo lo sé. Ahora tú también lo sabes –en donde estés, Linda, hablándome. Pero yo tuve una buena vida –escribí infeliz– pero viví a capa y espada. Tú también, Linda –vive al límite. Te amo, mi Linda, a los cuarenta, y amo lo que haces, lo que encuentras, lo que eres. Sé tú misma. Pertenece a aquellos que amas. Háblale a mis poemas y a tu corazón  –estaré en los dos: si me necesitas. Mentí, Linda. Yo también amé a mi madre y ella me amó a mí, ella nunca me sostuvo pero la extraño, tanto, que tuve que negar que alguna vez la amé –o ella a mí, ¡pero qué tonta, Anne! ¡Así es![1]

Anne Sexton (1928-1974)

Ella escribiría esta carta a su hija, Linda, unos años antes de suicidarse.

Nació en Newton, Massachusetts. “Víctima del sueño norteamericano, lo único que deseaba era un pequeño trozo de vida: casarme, tener hijos. Creía que las visiones, los demonios, las pesadillas desaparecerían al confortarles suficiente amor”2 .

Varias influencias convergen en su poesía: la intimista o confesional de W.H. Snodgrass, Robert Lowell, Sylvia Plath (a quienes a su vez influye); la femenina (no feminista); la simbolista. Introduce además recuerdos, su condición de mujer, locura y maternidad, mitos y cotidianidad, misticismo y lugares comunes.

Autora de diez libros de poemas, cuentos para niños en colaboración con Maxine Kumin y una novela inconclusa. Algunos de sus poemas más conocidos y controversiales son: «La balada de la masturbadora solitaria» y «La celebración de mi útero».

Al preguntarle qué recomendaría a los jóvenes que desean iniciarse en el oficio, responde primero con una frase de Kafka:

Un libro debiera ser como un hacha para romper el mar de hielo que llevamos en nuestro interior.

y añade:

Pongan el oído sobre su alma y escuchen, con toda su atención.

Said the Poet to the Analist

My business is words. Words are like labels,

or coins, or better, like swarming bees.

I confess I am only broken by the sources of things;

as if words were counted like dead bees in the attic,

unbuckled from their yellow eyes and their dry wings.

I must always forget who one words is able to pick

out another, to manner another, until I have got

something I might have said…

but did not.

Your business is watching my words. But I

admit nothing. I worth with my best, for instances,

when I can write my praise for a nickel machine,

that one night in Nevada: telling how the magic jackpot

came clacking three bells out, over the lucky screen.

But if you should say this is something it is not,

then I grow weak, remembering how my hands felt funny

and ridiculous and crowded with all

the believing money.

 

Dijo el poeta al analista

 

Mi negocio son las palabras. Las palabras son como etiquetas,

o monedas, o mejor: como un enjambre de abejas.

Yo confieso que sólo me quiebra la fuente de las cosas;

como si las palabras se contaran como abejas muertas en el ático,

desabrochadas de sus ojos amarillos y sus alas secas.

Debo siempre olvidar que la palabra de uno es capaz de escoger

a otra, y de otra forma, hasta que tengo

algo que pude haber dicho…

pero que no lo hice.

Su negocio es vigilar mis palabras. Pero

no admito nada. Hago lo mejor que puedo, por ejemplo,

cuando puedo escribirle elogios a una máquina tragamonedas,

esa noche en Nevada: diciendo cómo la mágica bolsa acumulada

fue tocando tres campanadas sobre esa pantalla con suerte.

Pero si debiera decir que esto es algo que no es,

entonces me debilito, y recuerdo cómo mis manos se sintieron graciosas

y ridículas y llenas de todo

el crédulo dinero.

 

***

Old

 

I’m afraid of needles.

I’m tired of rubber sheets and tubes.

I’m tired of faces that I don’t know

and now I think that death is starting.

Death starts like a dream,

full of objects and my sister’s laughter.

We are young and we are walking

and picking wild blueberries.

all the way to Damariscotta.

Oh Susan, she cried.

you’ve stained your new waist.

Sweet taste –

my mouth so full

and the sweet blue running out

all the way to Damariscotta.

What are you doing? Leave me alone!

Can’t you see I’m dreaming?

In a dream you are never eighty.

 

 

Vieja

 

Le tengo miedo a las agujas.

Estoy cansada de las colchonetas y los tubos.

Estoy cansada de los rostros que no conozco

y ahora pienso que la muerte comienza.

La muerte empieza como un sueño,

lleno de objetos y de la risa de mi hermana.

Somos jóvenes y caminamos

y recogemos moras azules

durante todo el camino a Damariscotta.

Oh, Susan, ella lloraba.

manchaste tu cintura nueva.

Dulce sabor –

mi boca está llena

y el dulce azul se acaba

durante todo el camino a Damariscotta.

¿Qué haces? ¡Déjame sola!

¿no ves que estoy soñando?

En un sueño nunca tienes ochenta años.

 

 

Recordando a la poeta Anne Sexton, poesía confesional.

Revista Demencia #22: A la sazón del escritor

En #RevistaDemencia nos despertamos hambrientos y rodeados de suculentos platillos traídos de tierras lejanas.

Para ustedes nuestros preciados lectores les tenemos sorpresas deliciosas: escritores nuevos con una gran poder culinario y una sorpresa adicional a la revista que estarán recibiendo el fin de semana.

Para nuestros dementes escritores: Mil gracias por su esfuerzo y dedicación, a los nuevos bienvenidos y finalmente les dejamos una nueva convocatoria que esperamos deleite sus oídos.

Revista Demencia #22: A la sazón del escritor

Revista Demencia #20: Pesadilla

¿Lo escuchas? Es el sonido de las tinieblas acercándose lentamente hasta tu cama, es la mano que sale del closet, el monstruo bajo la cama, el rostro en el espejo… la vida misma llamando a la puerta. ¿Te atreves a leer está edición de pesadilla? Adelante Demente, eres bienvenido a nuestra cueva.

Gracias a todos los ingeniosos colaboradores que ponen su granito de arena edición tras edición y a los que participan en la convocatoria.

Gracias al equipo de Demencia y a Rodrigo Meade por esta increíble portada.

Los leemos pronto.

 

Revista Demencia #20: Pesadilla

Esa noche nuestra – El telón de la luna

Amanece y me viene a la mente la primera vez que vi tu piel desnuda sobre las sábanas. Recuerdo tus mejillas sonrojadas, tus manos inquietas y nerviosas, tus labios sedientos y mi timidez inquebrantable. ¡Cómo jugamos a escondernos en la oscuridad de la noche! ¡Cómo aprendimos a reconocernos tan bien!

eltelondelaluna.blogspot.com

Esa noche nuestra – El telón de la luna