Convocatoria #28 de Revista Demencia

Hola queridos dementes 😀 Los invitamos a participar en la nueva convocatoria de @revistademencia, el tema será la memoria. Recuerden que tienen hasta el 16 de mayo para participar 😉 Nos leemos pronto

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Convocatoria #28 de Revista Demencia

Verbofobia y Zelofilia por María Magdalena Villa

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Verbofobia con sus 21 lunas, salió de paseo una mañana de frío intenso y se topó por casualidad con Zelofilia, que muy oronda y en dos zancos se dirigía al centro de la urbe. Una miró a la otra por encima del hombro y la otra agachó los ojos, para no toparse con su mirada arrogante.

Esa atracción producida por el sentimiento de envidia en Zelofilia, eran dos aguijones sangrantes en sus carnes, que por mucho que quisiera evitarlo quemaban todo intento por no sentir tal tortura que disfrutaba.

Verbofobia y su inmenso miedo a las palabras, a veces no se daba cuenta que pasaba de largo por los caminos de la integración, sin apenas poder respirar cuando a lo lejos escuchaba todos los improperios que la definían como una gran sombra de algún alfabeto.

Era linda madrugada, destinada para que ambas se visualizaran y aprendieran a conocerse bajo la luz de la luna, aunque Zelofilia era muy desconfiada y altanera, quería abrirse mundo para poder escribir en la piel que la habitaba desde hacía siglos.

Verbofobia desde pequeña sufrió las consecuencias de la fragmentación de los idiomas y no entendía ninguno, por eso sacarle una sola palabra era tarea de titanes, truenos o centellas y que el susto la obligara a balbucear alguna letra y otra. Un tiempo escogido por los dioses para conocerse.

Zelofilia se bajó de los zancos, Verbofobia la miró de reojo y se sentaron a la sombra de un viejo árbol florido y con el aroma de los cien mil pétalos.

¿Saben a qué universo pertenecen? Si desean liberarse escuchen con atención y por favor dejar que les hable un instante.

El viejo árbol sacó una libreta de apuntes, sus oxidadas gafas y les leyó una nota: La fobias vienen del planeta donde germinan ansiedades, del espacio de los temores donde nada es real y las filias son esos carruseles tan atractivos que como un circo se van quedando en las materias grises y hacen estragos en determinadas circunstancias o realidades. Las fobias son esos miedos que encadenan, las filias son esas atracciones de no controlan nuestras riendas.

Destinadas a conocerse y escucharme por un instante, no tienen necesidad de presentarse, porque han salido del mismo útero de vuestro planeta, en la misma bolsa y las diferencian sólo los segundos que las separan del tiempo, al nacer y ser desprendidas cada una por su lado, pero con los mismo genes.

Verbofobia con todo el miedo metido en su cuerpo soltó todas las palabras encadenadas en su consciente intelectual y en un abrazo a Zelofilia, se fundió en sus cabellos para pronunciarle al principio muy pasito y luego subiendo de tono, sin sonrojar sus mejillas el discurso que llevaba siglos atragantándose en su pecho: Sin buscarte, te encuentro por todos lados, no te llamo y acudes a mí para que te de refugio en mis lares, te metes en los rincones de mi habitad e intento ignorarte y tú persistes en atormentarme. ¿Por qué?

Zelofilia le toma la mano izquierda y le dice: Todo está solo sin ti. El encuentro inesperado de hace un instante es lo mejor que me ha pasado en siglos y quiero que habites en mi para sentir lo mejor, porque el que no arriesga, no gana y tú también eres de mi planeta distante, eres de mi sangre.

El árbol con una lagrima en cada hoja les habla: Unos lloran como fuentes de agua al brotar de la tierra, otros gimen con sus pensamientos y el miedo al olvido, porque la experiencia física no determina la belleza interior y ese pavor a la soledad de sí mismo, es la causa de que no conozcan detalles hermosos; la belleza interior no necesita más que un rostro y un corazón en un cuerpo, no arriesgan porque el pavor a los fracasos no permite que se liberen de sus cadenas y suelten las amarras de sus barcos.

Yo como árbol arraigado en un solo lugar, amo todas las semillas de mis flores izquierdas, una por una las de mis ramas derechas; amo cada trozo de mis flores y raíces esparcidas por los caminos de la vida. Amo todos mis espacios y también los algodones que limpiaron la sangre de un pájaro herido. Amo ahora el agua en que navegan y esas rocas que retienen los pasos, amo el crujir de los huesos caminantes y los pies descalzos reposados en mi vera, amo la sombra que ahora les abriga y las abraza para que se desprendan de sus miedos y atracciones.

Amo la voz de las luciérnagas que aturden a las malévolas intenciones de la crueldad humana. Amo el silencio de las voces y también la risa de los inocentes, pero no puedo amar el sacrilegio de los defectos implantados, por sociedades ahogadas en sus gritos de ira, amo la libertad porque sí se apaga y no la veo regresar, mi corazón se agita y muere.

Si sienten algo no es lo mismo que saberlo, si buscan algo no es lo mismo que encontrarlo; si vuestras manos sudan con mucha intensidad, sus rostros se ruborizan, sus ojos quieren salir de sus orbitas, la boca se les reseca y no pueden masticar por morderse la lengua, es que una fobia está haciendo estragos en sus mentes, más que en sus cuerpos y una filia los está devorando por dentro. Cuidarse, de cualquiera de ellas.

Ambas confesaron sus verdades, reconocieron que no son recomendables compañeras de viaje y que ser como son, les evita sacar a flote alguna virtud que escondida llevan dentro de sus equipajes.

En cada bosque caerán algunas hojas, en cada árbol reposará algún que otro nido, en cada nido nacerán polluelos si se cuidan de los depredadores y cada polluelo volará muy alto si les dejas las alas libres.

Un 5 de febrero de 2.013 a las 2:08 de un siglo presente dos presencias infatigables en los anales de la historia humana se toparon siendo dos nombres y terminaron siendo hermanas bajo las sombras de un viejo árbol.

Verbofobia con sus miedos específicos en ocasiones, como hablar en público, prometió al viejo árbol buscar ayuda concreta para que el miedo no la paralizara en sus compromisos sociales.

Zelofilia por primera vez tuvo paciencia al escuchar atenta las palabras de su gemela y experimentó lo bien que se siente cuando ningunos ojos la observan y mucho menos con la mirada fuerte y haciendo guiños de colérica vergüenza.

Viejo árbol, viejo árbol, gracias por enseñarnos en tan poco tiempo que existen seres tan sensibles a estados emocionales que con nuestra presencia podemos dañar, en donde no podemos nunca más llegar a habitar y seguir provocando cañadas de sentimientos incontrolables.

El viejo árbol sonríe y les regla un pétalo perenne para que nunca olviden una lección y que en vez de sentir miedo o atracción enfermiza deben enfocarse en la solución del problema y aceptar que cada caso de filias o fobias van en contracorriente de la armonía y eso, puede herir profundamente.

En un fuerte abrazo de fundieron y desaparecieron de este planeta.

 

María Magdalena Villa.

 

Verbofobia y Zelofilia por María Magdalena Villa

Revista Demencia #25: Raíces

Hola de nuevo queridos dementes :3 Llevamos un tiempo fuera, investigando y dándonos un tour por el hoy por hoy del arte y la literatura. Estamos muy contentos de comenzar el año con un número tan bonito, hecho por varios dementes nuevos y antiguos.

Les traemos un poco de las raíces de la humanidad, de los orígenes que hacen a cada ser humano especial, una entrevista a la banda mexicana MxCatrina que estuvo dando una gira por Colombia (de la cual vendrá una sorpresa para nuestros lectores) y también un par de reseñas y artículos muy interesantes.

¡Gracias a todos! Vendrán muchas sorpresas este año :3 No se las pierdan.

 

Revista Demencia #25: Raíces

Revista Demencia #25: Raíces

Convocatoria # 22 Revista Demencia: Comida.

Queridos dementes tienen hasta el 21 de Julio de 2017 para participar en este nuevo reto ¿Que estás esperando para enviar tu obra maestra? La comida, el mejor de los placeres.

Además está edición vendrá con contenido extra especial para los lectores más fieles.

Más info aqui: http://bit.ly/2px3t9S

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Convocatoria # 22 Revista Demencia: Comida.

Revista Demencia #20: Pesadilla

¿Lo escuchas? Es el sonido de las tinieblas acercándose lentamente hasta tu cama, es la mano que sale del closet, el monstruo bajo la cama, el rostro en el espejo… la vida misma llamando a la puerta. ¿Te atreves a leer está edición de pesadilla? Adelante Demente, eres bienvenido a nuestra cueva.

Gracias a todos los ingeniosos colaboradores que ponen su granito de arena edición tras edición y a los que participan en la convocatoria.

Gracias al equipo de Demencia y a Rodrigo Meade por esta increíble portada.

Los leemos pronto.

 

Revista Demencia #20: Pesadilla

#RevistaDemencia Número 15: El hambre

Queridos Dementes, les entregamos una edición cargada de hambre y de ansias. Esperamos la compartan y la disfruten, al igual que disfrutan día tras día el plato de comida que ponen sobre sus mesas y que muchos otros no pueden disfrutar.

Gracias a todos los colaboradores por poner siempre todo de sí en cada letra y les esperamos a todos (lectores y escritores) en nuestro club de lectura.

Un abrazo y bienvenidos al caos en medio de la calma.

#RevistaDemencia Número 15: El hambre

Cartas para acallar recuerdos demenciales – Julian Esteban Alvarez

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Foto por Veronika Homchis

Mientras yacía en el sillón decía:

-Entre tintas y letras la calma abandona cualquier posibilidad de “ser” en el. Las letras no son tantas, las palabras no alcanzan, las frases y sus conectores no son suficientes para él, o para mí bueno es lo mismo. Veo que en ese momento tenía en mi mente “las tintas son del tintero, las palabras son para la platica, pero ¿como hago yo para transmitirle mi mensaje de la forma en que yo quiero? ¿Como transmitir sentimientos? ¿como transmitir aquello que yo siento?”. – pensó eso con un aire de desolación mientras se veía en el recuerdo como pegaba la nota en su pupitre con un sticker que había retirado de la carta de ella, de los que salen en los bombones con muñecos de moda en la televisión, donde ella, en la mañana siguiente la leería con minucia y le dejaría la suya ahí mismo, donde él, al ingresar al colegio su primera tarea sería retirar la nota y leerla permitiendo que su corazón se acelerase.

-Era un amor de esos prohibidos, de esos que no pueden ser,- continuaba diciendo en el sillón – ella con un imbécil, yo en una situación similar. Era de esos amores que no son amor porque no se puede, de esos que inician como preparando el terreno de algo que puede llegar más allá.

Y así fue, lo que él veía en su propio recuerdo era la imagen de esa felina en cuerpo de humana a la que el mundo comenzaba a quedarle pequeño, algo que quizá él pensaba de sí pero con menos vanidad.

Después de pensar esto abandonó el sillón, la computadora y la esperanza. El tiempo pasa, con él pasan los momentos, las escenas y los escenarios. La vorágine formada por las abstracciones mentales, las proyecciones del inconsciente o porque no, recuerdos inmortales, hacen que no solo gire su mente sino también su perspectiva de vida.

Después de tantos años, de no coincidir, quizá de coincidir en el momento inoportuno, ella regresa tan cerca de él que ni siquiera lo advirtieron. Cuando el se percato de la cercanía de ella, no dudo en abraz…. En realidad no fue así, como un imbécil, solo se limito a observarla lo lejos con ligera timidez, saludar y conservar la distancia. Ahora, aunque fingiera ignorancia ambos notaron el innegable cambio que da la vida en unos tantos años, su espíritu felino ha jugueteando siempre en la mente de él sin que ella se percate, en cambio el espíritu guerrero, burdo y torpe de él poco a poco fue desvaneciendo de su memoria.

-Algo ha cambiado en mí, ahora los mensajes no solo los transmiten las letras, ahora las palabras no necesitan esmerarse en convertirse en sentimientos, ahora es momento de transmitir mi afecto de la forma más pura. Se dijo el. En el momento que pensó en la palabra “Tomar” llegó a su cabeza la imagen de una cerveza rubia, como el cabello de ella…e ingresó nuevamente al trance. -¿quieres una cerveza? Le preguntó ella, como leyéndole la mente.

– Rubia por favor, respondió él.

En el momento en el que ella Abrió el refri y sacó la cerveza, una hermosa felina exhibió su presencia, una hermosa gata que deambulaba con mucha presencia una felina que juega un papel muy importante, pues en este momento es quien le transmitió el mensaje. Quizá la primera felina de su vida, pues tiene el nombre de la primera mujer.

Despertó nuevamente y se dijo con voz victoriosa ¡Eso es!, se levantó de un salto y comenzó a caminar por toda la casa, caminar buscando ideas, caminar buscándose a sí mismo encontrando el mecanismo perfecto para transmitir sus sentimientos. se acercó al refri, se sirvió un vaso con agua en su nevera, en la parte superior un panal de huevos, de los que vienen partidos a la mitad, un olor a harina y miel junto con el viento de la tarde, el ambiente propicio para la tranquilidad de cualquier glotón. “Chocolates” pensó, le llevaré chocolates, y supo que no tendría otra oportunidad de darselos, nuevamente su positivismo se encontró al nivel de sus tobillos, ella no querría regresar donde él, él no tendría otra oportunidad para dejar sus cartas, no tendría la mínima oportunidad, no las cartas como convencionalmente se piensan, ¡eso es! Se dijo nuevamente sin temor a fallar, CARTAS CON DEMENCIA, las cosas no serán jamás como parecen, no es lo mismo enviar un mensaje convencional a uno de esos mensajes que te hacen sentir con demencia, mensajes pequeños regados en diferentes puntos específicos que te hacen pensar si te faltó un eslabón para completar el mensaje.

Y en este punto me cuestioné si he leído completamente los mensajes? En este momento recuerdo haber recorrido la melancolía, la traición o el mal? No estoy seguro, de saber cómo funciona la maqueta del fin, cayó su mente, se calmó y comenzó a ingeniarse un plan.

Montó sus botas y se dispuso a trabajar, compró unos chocolates, los mas bonitos que encontró en sus cercanías y se dirigió a la casa de ella. En la parte interior de la tapa de los chocolates pego un papel con un mensaje poco convencional, tenía como objetivo ser la primera carta con demencia entregada, tenía como objetivo simbolizar a esas primeras cartas, que entre la clandestinidad se suelen dejar en los pupitres escolares, las cosas han cambiado, ahora tenían como objetivo dejarse entre la clandestinidad de su edificio, los dejo en su puerta y escapó lo más rápido que pudo.

Ahora, abro lo ojos y me encuentro con estas frías teclas, que me llevaron muy profundo, profundo en mi interior, ya recordé al pasado como lo dijo la luna y el fin del mundo como se conoce quizá está más cerca de lo que imaginamos. Ahora abro los ojos y comienzo a ser consciente que esta carta está más retrasada que cualquiera pero tiene un mensaje oculto que solo los ojos del que quiere ver podrá analizar, recordando que tus ojos solo ven lo que tu mente conoce. Ahora abro los ojos permitiendo mirarte a los tuyos a través de estas líneas. Ahora abro los ojos permitiendo entrar más profundo en tu ser. Ahora se a que se refería la luna, Ahora te entrego esta, la segunda carta con demencia.

-Cuentame mas de ese amor. Inmediatamente, sin dar tiempo de espera se respondió a sí mismo, ya es hora de despertar, viene mi enfermera. Ahora yo despierto ¿y tu, no lo recuerdas? ¡Despierta!

Y su vida siguió como la de un mortal cualquiera, en medio de esas cuatro paredes escribiendo en un manicomio donde conserva la esperanza de que algún día lo rescatarán, “yo sé que esto es real” piensa a cada instante, “yo sé que la enfermera que todas las noches me trae mi medicina está conmigo en este plan, yo sé que entre los dos nos encargaremos de desatar el principio del fin del mundo”.

No siendo más me permito despedirme, al menos en esta carta, en la espera de una respuesta, en la espera y en el desespero. Ya es hora de que él despierte como un mortal y tu ahora despiertes con Demencia.

 

Firmado por: Alzith, Manicomio Rockfield, año 1886.

Cartas para acallar recuerdos demenciales – Julian Esteban Alvarez