Muere Ursula K. Le Guin: escritora de Historias de Terramar.

Foto cortesía de Self-Rescuing Princess Society

 

Ursula K. Le Guin, que no se considera una activista, ha trasladado a varios de sus libros su ideario político, básicamente integrado por el anarquismo, el pacifismo, el feminismo y los elementos de la filosofía taoísta. Escribe: “El blanco principal del anarquismo es el Estado autoritario (capitalista o socialista); su objetivo práctico-moral principal es la cooperación (solidaridad, asistencia mutua). Es la más idealista, y para mí la más interesante, de todas las teorías políticas”.

Algunas de sus novelas son reconocidas, al margen de la ciencia-ficción, como obras maestras de la literatura: El nombre del mundo es Bosque, La mano izquierda de la oscuridad (1969) y Los desposeídos (1974). Las cuales pertenecen a una serie de  las ocho novelas del ciclo de Ekumen, que transcurren en la federación galáctica del mismo nombre, compuesta por diversos planetas, son narraciones independientes que fueron escritas por Le Guin entre 1966 y 2000.

Harold Bloom la menciona en El canon occidentalJohn Updike y Grace Paley han alabado la calidad de su narrativa, que trasciende los géneros. Sus entrevistadores -como Jacinto Antón– suelen preguntarle por J.K. Rowling y James Cameron, pues es más que evidente -casi escandalosa- la influencia de sus novelas Un mago de Terramar (1968) sobre la saga de Harry Potter y de El nombre del mundo es Bosque (1972) sobre la película Avatar (2009). Le Guin reconoce inevitablemente esa influencia con la modestia y beatitud que le caracterizan, pero también con algo de incomodidad, incomodidad que se transforma en rechazo si se le menciona Cuentos de Terramar (2006), la película de dibujos animados de Goro Miyazaki, en la que, a su juicio, el hijo de Hayao Miyazaki, maestro de la animación japonesa, traicionó el espíritu de sus relatos.

Fue galardonada con varios premios Hugo y Nébula. Fue la primera mujer galardonada con el título de Gran Maestra por la Asociación de escritores de ciencia ficción y fantasía de Estados Unidos (SFWA).

Información tomada del artículo “Ursula K. Le Guin: la utopía anarquista”, del portal  el mundo.

Advertisements
Muere Ursula K. Le Guin: escritora de Historias de Terramar.

Muere el poeta chileno, Nicanor Parra

Foto cortesía de Memoria Chilena

A los 103 años ha muerto este martes el poeta de la antipoesía, quien revolucionó las letras hispanoamericanas y el Gobierno ha decretado dos días de duelo nacional para despedirlo. En Las Cruces, los vecinos y turistas se acercan a la casa que lo cobijó en las últimas décadas para dejarle flores y despedirlo.

Nicanor Parra es para muchos críticos y autores connotados, tales como Harold BloomNiall Binns o Roberto Bolaño, el mejor o uno de los mejores poetas de Occidente.3910.  

Su obra ha sido traducida a numerosos idiomas, como el inglésfrancéssuecorusochecofinlandés y portugués.11​ Entre sus traductores anglohablantes figuran reconocidos escritores estadounidenses, tales como Allen GinsbergLawrence FerlinghettiWilliam Carlos WilliamsThomas MertonDenise Levertov y W.S. Merwin, entre otros.12

Para recordarlo les dejamos a continuación un par de poemas:

DE POEMAS Y ANTIPOEMAS (1954)

CATALINA PARRA

Caminando sola
Por ciudad extraña
Qué será de nuestra
Catalina Parra.

Cuánto tiempo ¡un año!
Que no sé palabra
De esta memorable
Catalina Parra.

Bajo impenitente
Lluvia derramada
Dónde irá la pobre
Catalina Parra.

¡Ah, si yo supiera!
Pero no sé nada
Cuál es tu destino
Catalina Pálida.

Sólo sé que mientras
Digo estas palabras
En volver a verte
Cifro la esperanza.

Aunque sólo seas
Vista a la distancia
Niña inolvidable,
Catalina Parra.

DE VERSOS DE SALÓN (1962)

LA MONTAÑA RUSA

Durante medio siglo
La poesía fue
El paraíso del tonto solemne.
Hasta que vine yo
Y me instalé con mi montaña rusa.

Suban, si les parece.
Claro que yo no respondo si bajan
Echando sangre por boca y narices.

DE CANCIONES RUSAS (1967)

LA FORTUNA

La fortuna no ama a quien la ama:
Esta pequeña hoja de laurel
Ha llegado con años de retraso.
Cuando yo la quería
Para hacerme querer
Por una dama de labios morados
Me fue negada una y otra vez
Y me la dan ahora que estoy viejo.
Ahora que no me sirve de nada.

Ahora que no me sirve de nada.
Me la arrojan al rostro
Casi
como
una
palada
de
tierra…

 

Muere el poeta chileno, Nicanor Parra

Revista Demencia #25: Raíces

Hola de nuevo queridos dementes :3 Llevamos un tiempo fuera, investigando y dándonos un tour por el hoy por hoy del arte y la literatura. Estamos muy contentos de comenzar el año con un número tan bonito, hecho por varios dementes nuevos y antiguos.

Les traemos un poco de las raíces de la humanidad, de los orígenes que hacen a cada ser humano especial, una entrevista a la banda mexicana MxCatrina que estuvo dando una gira por Colombia (de la cual vendrá una sorpresa para nuestros lectores) y también un par de reseñas y artículos muy interesantes.

¡Gracias a todos! Vendrán muchas sorpresas este año :3 No se las pierdan.

 

Revista Demencia #25: Raíces

Revista Demencia #25: Raíces

Kenneth koch, poemas traducidos.

Foto cortesía de Longreads

Kenneth Koch (1925-2002) perteneció a la famosa escuela de Nueva York junto a  Frank O’Hara (1926-1966), John Ashbery (1927-2017),  James Schuyler (1923-1991) y Barbara Guest (1920-2006).  Uno de sus rasgos más característicos fue la oposición a la “poesía académica”, muy simbólica y casi críptica, que descendía por línea directa de T.S. Eliot.

Koch es un poeta fundamental: sin sus poemas humorísticos, acelerados y profundamente divertidos sería muy complicado entender la escuela poética de Nueva York y, por consiguiente, todo el desarrollo de la literatura estadounidense en el último medio siglo.

Los beats se hicieron fuertes en la Costa Oeste, mientras Koch, O’Hara y compañía lo hicieron en la Costa Este. Aunque compartían algunos rasgos (lo urbano, la tendencia al caos, la filiación con Williams) también hubo muchas cosas que los separaron: además de la vinculación de la Escuela de Nueva York con la pintura abstracta y con el surrealismo francés, hay algo que aparece constantemente en los escritos de Allen Ginsberg o Lawrence Ferlinghetti que casi no tiene peso en la de Ashbery o Koch: la angustia.

Esta selección pertenece a la primera antología traducida por Sílvia Galup y Aníbal Cristobo, para kriller71 ediciones (España, 2016), llamada PERROS LADRANDO EN LA NIEVE.

 

Estética de ser un pájaro

Come bruscamente

Con la boca medio cerrada;

Cuando otro hable, levanta la vista

Pero no respondas.

Cuando hayas comido

Despega

Y canta

Canciones portuguesas –un fado, si te place.


Estética de Victor Hugo

Coloca al poeta en los valles

Coloca al Poeta en las colinas

Deja que las colinas y los valles

Sepan que el Poeta está allí.


Estética del picnic familiar

Coge una cesta

Con comida y bebida

Y dos niños

(De tres y cinco años)

Con tu marido, el pintor,

Tan cerca como puedas

Del mar.


Estética de subir escaleras

Con moqueta en el centro

Con amigos,

Con la certeza del amor

¡Oh amigos

Oh certeza del amor!


Estética de ser la menor de cuatro hermanas

Tómate un día libre

Mientras tus hermanas trabajan

Trabaja el día

En que tus hermanas están libres

Se brillante en la cocina

Y taciturna en la despensa

Cuando escuchen música, tose

Cuando vayan con sus amantes, se voluptuosa

No hay solución

Cuando eres la hermana pequeña

El día más caluroso del verano

Para ti es el más frío

Quítate la camisa

Y lee un rato.


Estética de ser una pelota de baseball

Ve tan rápido como puedas

En cualquier dirección.

Kenneth koch, poemas traducidos.

Recordando a la poeta Anne Sexton, poesía confesional.

https://en.wikipedia.org/w/index.php?curid=27687312

«Yo sé, madre, yo sé». 

Querida Linda,

Estoy a la mitad de un vuelo a St. Louis para dar una conferencia. Estaba leyendo una historia en el New Yorker que me hizo pensar en mi madre y, sin darme cuenta, sola, en el asiento, susurré: «Yo sé, madre, yo sé» –encontré  una pluma, y pensé en ti– que algún día volarás sola a alguna parte, que quizás yo ya haya muerto, y desearás hablar conmigo.

Yo quiero hablar. (Linda, quizás no estés volando, quizás estés en la mesa de tu cocina tomando té, alguna tarde cuando tengas 40. En cualquier momento) y quiero decirte:

Primero, que te amo.

Dos, que nunca me decepcionaste.

Tres, yo sé. Yo estuve ahí alguna vez. Yo también tuve 40 con una madre muerta que todavía me hace falta.

Éste es mi mensaje para la para la Linda de cuarenta. No importa lo que pase, siempre serás mi pajarito, mi Linda Gray. La vida no es fácil. Es terriblemente solitaria. Yo lo sé. Ahora tú también lo sabes –en donde estés, Linda, hablándome. Pero yo tuve una buena vida –escribí infeliz– pero viví a capa y espada. Tú también, Linda –vive al límite. Te amo, mi Linda, a los cuarenta, y amo lo que haces, lo que encuentras, lo que eres. Sé tú misma. Pertenece a aquellos que amas. Háblale a mis poemas y a tu corazón  –estaré en los dos: si me necesitas. Mentí, Linda. Yo también amé a mi madre y ella me amó a mí, ella nunca me sostuvo pero la extraño, tanto, que tuve que negar que alguna vez la amé –o ella a mí, ¡pero qué tonta, Anne! ¡Así es![1]

Anne Sexton (1928-1974)

Ella escribiría esta carta a su hija, Linda, unos años antes de suicidarse.

Nació en Newton, Massachusetts. “Víctima del sueño norteamericano, lo único que deseaba era un pequeño trozo de vida: casarme, tener hijos. Creía que las visiones, los demonios, las pesadillas desaparecerían al confortarles suficiente amor”2 .

Varias influencias convergen en su poesía: la intimista o confesional de W.H. Snodgrass, Robert Lowell, Sylvia Plath (a quienes a su vez influye); la femenina (no feminista); la simbolista. Introduce además recuerdos, su condición de mujer, locura y maternidad, mitos y cotidianidad, misticismo y lugares comunes.

Autora de diez libros de poemas, cuentos para niños en colaboración con Maxine Kumin y una novela inconclusa. Algunos de sus poemas más conocidos y controversiales son: «La balada de la masturbadora solitaria» y «La celebración de mi útero».

Al preguntarle qué recomendaría a los jóvenes que desean iniciarse en el oficio, responde primero con una frase de Kafka:

Un libro debiera ser como un hacha para romper el mar de hielo que llevamos en nuestro interior.

y añade:

Pongan el oído sobre su alma y escuchen, con toda su atención.

Said the Poet to the Analist

My business is words. Words are like labels,

or coins, or better, like swarming bees.

I confess I am only broken by the sources of things;

as if words were counted like dead bees in the attic,

unbuckled from their yellow eyes and their dry wings.

I must always forget who one words is able to pick

out another, to manner another, until I have got

something I might have said…

but did not.

Your business is watching my words. But I

admit nothing. I worth with my best, for instances,

when I can write my praise for a nickel machine,

that one night in Nevada: telling how the magic jackpot

came clacking three bells out, over the lucky screen.

But if you should say this is something it is not,

then I grow weak, remembering how my hands felt funny

and ridiculous and crowded with all

the believing money.

 

Dijo el poeta al analista

 

Mi negocio son las palabras. Las palabras son como etiquetas,

o monedas, o mejor: como un enjambre de abejas.

Yo confieso que sólo me quiebra la fuente de las cosas;

como si las palabras se contaran como abejas muertas en el ático,

desabrochadas de sus ojos amarillos y sus alas secas.

Debo siempre olvidar que la palabra de uno es capaz de escoger

a otra, y de otra forma, hasta que tengo

algo que pude haber dicho…

pero que no lo hice.

Su negocio es vigilar mis palabras. Pero

no admito nada. Hago lo mejor que puedo, por ejemplo,

cuando puedo escribirle elogios a una máquina tragamonedas,

esa noche en Nevada: diciendo cómo la mágica bolsa acumulada

fue tocando tres campanadas sobre esa pantalla con suerte.

Pero si debiera decir que esto es algo que no es,

entonces me debilito, y recuerdo cómo mis manos se sintieron graciosas

y ridículas y llenas de todo

el crédulo dinero.

 

***

Old

 

I’m afraid of needles.

I’m tired of rubber sheets and tubes.

I’m tired of faces that I don’t know

and now I think that death is starting.

Death starts like a dream,

full of objects and my sister’s laughter.

We are young and we are walking

and picking wild blueberries.

all the way to Damariscotta.

Oh Susan, she cried.

you’ve stained your new waist.

Sweet taste –

my mouth so full

and the sweet blue running out

all the way to Damariscotta.

What are you doing? Leave me alone!

Can’t you see I’m dreaming?

In a dream you are never eighty.

 

 

Vieja

 

Le tengo miedo a las agujas.

Estoy cansada de las colchonetas y los tubos.

Estoy cansada de los rostros que no conozco

y ahora pienso que la muerte comienza.

La muerte empieza como un sueño,

lleno de objetos y de la risa de mi hermana.

Somos jóvenes y caminamos

y recogemos moras azules

durante todo el camino a Damariscotta.

Oh, Susan, ella lloraba.

manchaste tu cintura nueva.

Dulce sabor –

mi boca está llena

y el dulce azul se acaba

durante todo el camino a Damariscotta.

¿Qué haces? ¡Déjame sola!

¿no ves que estoy soñando?

En un sueño nunca tienes ochenta años.

 

 

Recordando a la poeta Anne Sexton, poesía confesional.

La anónima escritora Polaca #19S

int-lorna

Del terremoto del 19 de Septiembre en México quedan edificios caídos y con ellos miles de historias de personas que existieron y existen antes y después de los escombros. Entre ellas está la historia de Lorna Martínez Skossowska, la escritora anónima que vio la mano de la muerte arrastrarse hasta su lecho con un año de anticipación y resolvió dejar por escrito su autobiografía.

De Lorna se sabe poco, tenía 86 años y durante 48 horas pudo hablar con los rescatistas hasta que sus huesos ya maltratados por el tiempo cedieron ante el peso del edificio ubicado entre las calles Ámsterdam y Laredo en la colonia Condesa. De ella quedó su biblioteca, que en vida iba a ser donada a uno de sus vecinos (Quién sobrevivió al terremoto) y quién decidió donar todo lo que pudieron rescatar a una biblioteca en la casa refugio Citlaltépetl.

El libro sobre su vida fue editado por una pequeña editorial y consta de 129 páginas, pueden contactarse con ellos y quizás adquirirlo, y descubrir lo que aquellas manos ocultaron durante tantos años.

http://www.samsaraeditorial.com/2016/06/

La anónima escritora Polaca #19S